Sentirme querida, abrazada y mimada.
En el momento exacto para que deje de pensar tanto.
A veces llego a un punto en que todo lo que ignoro a diario vuelve en forma de mambo mental duro.
Y me asusto.
Y te odio.
Y soy mala.
Y una simple oración vuelve todo a la normalidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario