Este año que pasó fue tan revoltoso que aún no sé cómo catalogarlo.
Nunca lloré tanto, nunca me sentí tan sola y quizás hasta nunca haya tenido tantas ganas de no haber nacido.
Sin embargo nunca aprendí tanto. Crecí mucho. No podría estar más orgullosa de poder día a día convertirme en una mejor persona defendiendo los ideales que tengo.
Me desligué de gente que no me hacía bien, conocí personas, muchos de mis vínculos se hicieron más grandes. Perdí a la persona más importante pero en realidad no, digamos que elevamos el nivel.
Todavía duelen ciertas cosas pero po co a poco sanan y estoy muy contenta.
Tengo un proyecto para este 2016 y aunque por el momento sea lejano no pierdo las ganas de concretarlo.
Quizás no todo tenga que ser color de rosas (y vaya que no lo fue) para decidir qué tan bueno o malo llamarlo.
2 de enero de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario